Imprimir esta página
Viernes, 31 Octubre 2025 12:46

Gaceta octubre 2025

Gaceta octubre 2025

EDITORIAL | Octubre

Las universidades ante la urgencia climática

El país acaba de atravesar uno de sus episodios más dolorosos de los últimos años: las lluvias torrenciales, dispersas pero persistentes, dejaron a su paso comunidades enteras devastadas, vidas perdidas, familias incompletas y un patrimonio que el agua —implacable, ciega— arrastró sin preguntar por nombre ni circunstancias. Estos estragos recientes nos recuerdan algo que ya no admite discusión: el cambio climático no es una proyección futura ni un discurso alarmista, sino un fenómeno que se manifiesta con crudeza en nuestro territorio, cuyas consecuencias ya forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.

 

Frente a este escenario, las narrativas negacionistas quedan expuestas por su inconsistencia. La frecuencia creciente de inundaciones, incendios, sequías prolongadas, fenómenos climatológicos inusuales y la extinción acelerada de especies y ecosistemas, desmontan cualquier intento de posverdad. La realidad climática se impone, y con ella la obligación moral de actuar.

 

Hoy resulta innegociable reducir emisiones contaminantes, desarrollar tecnologías limpias, ampliar el uso de energías renovables, mitigar la generación de desechos industriales, fortalecer el reciclaje y detener la deforestación. No se trata de agendas accesorias, sino de condiciones de supervivencia colectiva. Sin embargo, estas acciones no podrán prosperar mientras se mantengan aisladas, fragmentadas o sin conducción clara. Requieren visión estratégica, articulación institucional y, sobre todo, liderazgo intelectual.

 

Y es precisamente en este punto donde las instituciones de educación superior, particularmente las universidades públicas, adquieren una responsabilidad histórica. Poseen el talento humano, la infraestructura, la capacidad científica y el rigor crítico necesarios para comprender los procesos ambientales y, más aún, para proponer soluciones de alcance social. Son las únicas instituciones donde la innovación tecnológica puede dialogar legítimamente con la ética, la justicia ambiental y el bien común.

 

La pregunta entonces es inevitable: ¿están las universidades participando con la contundencia que este desafío demanda? ¿Existe una política pública que coordine, evalúe y estimule de manera sistemática esta participación? ¿Estamos como país aprovechando el potencial intelectual que nuestras universidades representan para la transición ecológica?

 

La respuesta, aunque compleja, obliga a reflexionar. Las universidades no solo deben estudiar el problema; deben convertir el conocimiento en acción. El saber que no se traduce en prácticas transformadoras queda reducido a un ejercicio estético. Por ello, la docencia, la investigación y la extensión universitaria deben orientarse hacia la construcción de soluciones reales y aplicables: tecnologías limpias al servicio de la comunidad, modelos de economía circular, sistemas de manejo sustentable del agua y del territorio, prácticas agrícolas resilientes, programas sólidos de reforestación y recuperación de cuencas, y herramientas de análisis que permitan anticipar riesgos y proteger vidas.

 

La interdisciplinariedad ya no es un eslogan académico: es la única vía para enfrentar la complejidad ambiental contemporánea. Las universidades requieren articular a sus científicas y científicos, ingenieras, especialistas en ciencias sociales, economistas, educadores, comunicadores y profesionales de la salud en un mismo horizonte de acción. Solo así será posible diseñar estrategias amplias, técnicamente viables y socialmente justas.

 

La Universidad Autónoma de Chiapas —como todas las instituciones de educación superior comprometidas con su tiempo— entiende que el reto climático no es un tema accesorio ni circunstancial. Es el desafío ético central de nuestra generación. Por ello, este editorial no solo invita a reconocer la gravedad del momento: convoca a asumir un compromiso institucional que se prolongue más allá de la urgencia, que se convierta en política académica sostenida, que dialogue con las comunidades y que coloque la ciencia al servicio de la vida.

 


Dr. Oswaldo Chacón Rojas
Rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas



 

 

Consulta los artículos de octubre 2025 dando click aquí

Consulta el número completo octubre 2025 en formato flip dando click aquí.

Bajar archivo PDF Click Aquí