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El café en el mercado global: implicaciones económicas y el papel estratégico de Chiapas

El café en el mercado global: implicaciones económicas y el papel estratégico de Chiapas

Durante décadas, el precio internacional del café estuvo regulado por acuerdos multilaterales, particularmente a través de la Organización Internacional del Café (OIC), que establecía cuotas de exportación y mecanismos de control para evitar la sobreoferta. Este sistema permitía cierta estabilidad en los precios y servía como referencia para los mercados internos de los países productores. Sin embargo, con la desaparición de estos convenios, el mercado cafetalero pasó a regirse plenamente por la lógica del libre mercado, donde la oferta y la demanda determinan las cotizaciones en las bolsas internacionales, principalmente en Nueva York para el café arábiga y en Londres para el robusta.

En este nuevo escenario, Brasil juega un papel determinante, al concentrar más del 30 por ciento de las exportaciones mundiales. Cualquier variación significativa en su producción impacta de manera directa en las reservas internacionales y en la volatilidad de los precios. Esta dependencia estructural del mercado global genera ciclos de auge y crisis que afectan con mayor severidad a los pequeños productores, quienes carecen de mecanismos de protección financiera frente a las fluctuaciones del mercado internacional.

El comercio mundial del café se caracteriza por una profunda asimetría en la distribución del valor agregado. Mientras que los países productores exportan mayoritariamente café verde u oro —que representa alrededor del 90 por ciento del volumen comercializado—, son las naciones consumidoras las que concentran las fases de transformación industrial, comercialización y mercadotecnia, donde se generan las mayores ganancias. Esta estructura limita las posibilidades de desarrollo económico de las regiones productoras y perpetúa relaciones comerciales desiguales.

En este contexto, Chiapas ocupa un lugar estratégico dentro de la cafeticultura nacional, al ser el principal productor del país y uno de los pilares del sector agroexportador mexicano. El café no solo representa un cultivo emblemático para la entidad, sino también una fuente esencial de ingresos, empleo rural y cohesión social, particularmente en regiones indígenas y de alta marginación.

No obstante, la cafeticultura chiapaneca enfrenta retos estructurales persistentes, entre ellos la caída recurrente de los precios internacionales, el incremento en los costos de producción, la incidencia de plagas como la roya del cafeto y los efectos cada vez más visibles del cambio climático. Sequías prolongadas, lluvias atípicas y alteraciones en los ciclos productivos han puesto en evidencia la vulnerabilidad del sector ante fenómenos ambientales globales.

A pesar de estas adversidades, el café continúa siendo uno de los productos agrícolas más relevantes para la economía mexicana, tanto por su contribución al ingreso de divisas como por su impacto social. Millones de personas dependen directa o indirectamente de esta actividad, que articula una compleja cadena productiva con efectos económicos, sociales y ambientales de gran alcance.

En el ámbito nacional, Chiapas aporta aproximadamente el 40 por ciento de la producción cafetalera, seguido por estados como Puebla, Veracruz y Oaxaca. La mayor parte del café producido corresponde a variedades arábigas de altura, reconocidas por su calidad en los mercados internacionales. Sin embargo, el precio pagado al productor en el mercado interno suele ser inferior al internacional, lo que incentiva la exportación como principal vía de comercialización y reduce las posibilidades de fortalecer el consumo local.

Esta dinámica revela la necesidad de repensar las políticas públicas dirigidas al sector cafetalero, orientándolas no solo al incremento de la producción, sino también a la generación de valor agregado, la diversificación de mercados y la protección del ingreso de los productores. El fortalecimiento de cooperativas, el acceso a financiamiento, la innovación tecnológica y la certificación de cafés especiales representan oportunidades clave para mejorar la competitividad del sector.

Asimismo, el consumo de café en México ha mostrado una tendencia sostenida al alza, acompañada por una mayor sofisticación del gusto del consumidor. Este fenómeno abre un campo fértil para impulsar el mercado interno, fomentar la cultura del café de calidad y promover esquemas de comercio más justos que beneficien directamente a quienes producen el grano.

En suma, el café no es únicamente un producto agrícola, sino un eje económico, social y cultural de enorme relevancia. Su futuro dependerá de la capacidad para articular estrategias integrales que reconozcan su importancia estratégica, protejan a los productores y fortalezcan una cadena productiva más equitativa y sustentable, tanto para Chiapas como para el país.

Texto: Ramón Eloy Cerda Castillo
Economista por la Facultad de Economía y Ciencias Sociales, Campus III, San Cristóbal de Las Casas.

 

REFERENCIAS:

1.- “La importancia del cultivo del café en el desarrollo socioeconómico de Chiapas”, Revista Este-sur No. 268, Año 2000, Pags.24-26.

2.- “La baja del precio internacional del café y su impacto en la economía de Chiapas”, Revista Este-sur No. 290, Año 2001, Pags.29-34.

3.- “Devastador para Chiapas la baja del precio internacional del café”, Revista Sucesos: una realidad No. 13, Año 2001, Pags.14-18.

4.- “La globalización neoliberal en Chiapas” Jorge López Arévalo, UNACH, 1992.

5.- “La cafeticultora mexicana después de la OIC” Colmex, 2016.

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