Un equipo de investigación de la Facultad de Ciencias Químicas logró identificar un marcador genético específico que incrementa hasta cuatro veces el riesgo de infarto agudo al miocardio en la población chiapaneca, un hallazgo de alta relevancia para el diseño de estrategias de prevención y diagnóstico temprano en el estado.
El descubrimiento fue encabezado por el Dr. Luis Miguel Canseco Ávila, responsable del Laboratorio de Diagnóstico y Biomedicina Molecular, quien explicó que este avance científico abre la posibilidad de replantear el enfoque clínico de las enfermedades cardiovasculares, consideradas actualmente la principal causa de muerte a nivel mundial, nacional y estatal.
De acuerdo con los resultados del primer estudio exploratorio, más del 30 por ciento de la población de Chiapas es portadora de esta mutación genética, cifra que supera el 80 por ciento entre pacientes ya diagnosticados con cardiopatía isquémica. Esta alta prevalencia, señaló el investigador, se relaciona con la composición genética particular de la población chiapaneca, marcada por una importante influencia amerindia y africana.
El Dr. Canseco subrayó que las enfermedades cardiovasculares deben entenderse como procesos multifactoriales, donde la predisposición genética interactúa con factores ambientales y sociales. “La combinación de esta carga hereditaria con elementos como el estrés, la contaminación, la exposición a insecticidas o metales pesados, así como ciertas infecciones, incrementa de manera significativa la probabilidad de un evento cardíaco, incluso en edades tempranas, entre los 40 y 60 años”, explicó.
El marcador genético fue identificado mediante técnicas avanzadas de biología molecular, que incluyeron la extracción de ácidos nucleicos, la amplificación del gen TPA y su análisis a través de enzimas de restricción y electroforesis, procedimientos que garantizan precisión y confiabilidad en los resultados.
Como parte de las acciones derivadas de esta investigación, el laboratorio ofrece a la comunidad estudios diagnósticos especializados, entre ellos un análisis genético con un costo de 1,100 pesos, así como un estudio epigenético por 4,000 pesos, los cuales permiten evaluar no solo la predisposición hereditaria, sino también el impacto del entorno y del estilo de vida en la expresión genética.
Este trabajo científico reafirma el papel de la universidad pública como generadora de conocimiento aplicado a las necesidades locales, contribuyendo al desarrollo de una medicina preventiva y personalizada que responde a las particularidades biológicas y sociales de la población chiapaneca, y fortaleciendo la vinculación entre la investigación académica y la salud pública.
Reportera: Claudia Ivonne González Farrera
Gaceta UNACH











