Con una experiencia de 50 años en la danza escénica, Cecilia Lugo comparte en su libro En el umbral de lo sagrado: Reflexiones teóricas de la danza desde la práctica escénica una profunda reflexión crítica sobre los retos y la esencia del arte dancístico. Desde su dimensión técnica y poética, la obra explora los desafíos y la pasión que definen esta disciplina artística.
Editada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la publicación fue presentada recientemente en nuestra universidad. Lugo explicó que el propósito principal del libro es compartir su experiencia y brindar una herramienta para las nuevas generaciones de bailarinas y bailarines, quienes a menudo carecen de referencias para desarrollar proyectos y tesis relacionados con la danza.
En sus 145 páginas, la autora aborda aspectos fundamentales del arte dancístico, desde las dificultades materiales, como la falta de apoyos o condiciones adecuadas, hasta las motivaciones profundas que llevan a dedicarse a esta disciplina. “Es una pasión misteriosa que nos guía por un camino sagrado, vinculado con lo más íntimo y genuino del ser humano”, afirmó.
Lugo destacó que la danza tiene el poder de transformar tanto a quienes la practican como a quienes la experimentan. “El arte cambia porque toca tu propia intimidad. La acción poética de la danza permite una introspección que libera de prejuicios y conecta con la esencia del ser humano”.
La obra, escrita durante la pandemia, nació de la incertidumbre y la necesidad de dejar un testimonio de vida y aprendizaje. “No sabía qué venía y me sentía frágil, pero tenía la obligación de compartir mis reflexiones con mis alumnos, colegas y amigos. Pensé que podía ser útil para alguien”, relató la autora, quien además es una figura emblemática de la danza mexicana.
Con estudios en Nueva York y La Habana, además de licenciaturas en estudios latinoamericanos y artes escénicas, Lugo es un referente en el panorama dancístico nacional. Su trayectoria incluye su paso por el Ballet Folklórico de México, la Compañía Nacional de Danza y el Ballet Teatro del Espacio, además de ser fundadora de Contempodanza, una de las compañías independientes más importantes del país.
La presentación de En el umbral de lo sagrado contó con la participación de Aurora Oliva y la moderación de Enrique Falconi. Este ensayo no solo es un homenaje a la danza, sino una invitación a explorarla desde una mirada íntima y sincera, guiada por décadas de vivencias y aprendizajes en el escenario.
Texto e imágenes Yadira Fontes García
En una celebración a la danza contemporánea mexicana, la compañía Contradanza presentó el libro conmemorativo "Contradanza, 40 años de representación de cuerpos con voluntad", una obra que captura su legado artístico y cultural a través de cuatro décadas de trayectoria. Cecilia Appleton, directora de la compañía, destacó la importancia de este documento como un homenaje a la evolución de la danza en México y a quienes han formado parte de su historia.
"Este libro ha sido elaborado con mucho cariño, y es un documento invaluable tanto para quienes han seguido nuestro trabajo como para las nuevas generaciones interesadas en la danza contemporánea", afirmó Appleton durante la presentación.
La publicación es resultado de un arduo trabajo de investigación y recopilación, y cuenta con el apoyo de destacados investigadores y artistas. Entre los autores que contribuyen con textos al libro se encuentran Margarita Tortajada, Pierre-Alain Baud y Javier Contreras, además de la propia Cecilia Appleton, quien escribió el prólogo.
En el aspecto visual, reconocidos fotógrafos como Ricardo Ramírez Arreola, Gloria Minauro y Enrique Appleton aportaron imágenes que capturan momentos icónicos de la compañía, consolidando el libro como un valioso registro histórico y artístico.
Contradanza: Un legado de 40 años
Contradanza se ha consolidado como una de las compañías más relevantes de danza contemporánea en México. Con un amplio repertorio que explora temas diversos, ha logrado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. Este libro conmemorativo no solo celebra su legado, sino que también refleja el compromiso de la compañía con la danza como una herramienta de expresión cultural y social.
La presentación, que contó con la participación de Sheila Rojas y Estefany Juárez, fue un momento para reflexionar sobre el impacto de Contradanza en el panorama artístico del país y su papel en la evolución de la danza contemporánea.
"Contradanza, 40 años de representación de cuerpos con voluntad" no solo documenta una trayectoria artística excepcional, sino que también se posiciona como un referente para quienes buscan comprender la profundidad y la trascendencia de la danza en la cultura mexicana.
Texto e imágenes: Yadira Fontes García/ Gaceta UNACH
En un contexto mundial donde las desigualdades en el acceso a la salud persisten, Mission: BRAIN (Bridging Resources and Advancing International Neuroscience) emerge como una red internacional dedicada a reducir estas brechas en el ámbito de la neurocirugía y la capacitación médica. Con un enfoque en ofrecer neurocirugías avanzadas y formación de calidad a comunidades vulnerables, esta fundación sin fines de lucro transforma vidas en regiones desatendidas, sin costo alguno.
Una misión global para un desafío urgente
Mission: BRAIN fue concebida como una respuesta directa a la falta de acceso a tratamientos neuroquirúrgicos de calidad en diversas regiones del mundo. Más allá de la atención médica inmediata, la organización se centra en la formación continua de profesionales locales, asegurando que el conocimiento adquirido sea replicado y sostenido a largo plazo. Su modelo se basa en la colaboración, la educación y el impacto social, promoviendo un cambio duradero en las comunidades que más lo necesitan.
Capítulo UNACH: Impacto local con visión global
El Chapter UNACH de Mission: BRAIN representa un ejemplo destacado del potencial transformador de la juventud. Liderado por estudiantes comprometidos de diversas disciplinas, este capítulo ha enfocado su labor en tres áreas fundamentales:
Bajo el liderazgo de Carlos Andrés Aguilar Aguilar como presidente y María Fernanda Rincón Díaz como vicepresidenta, el equipo interdisciplinario ha implementado actividades que no solo educan a la población sobre la salud neurológica, sino que también fomentan un cambio positivo en su calidad de vida.
Un llamado a la acción
Mission: BRAIN y su Chapter UNACH invitan a estudiantes, profesionales de la salud e investigadores a sumarse a esta causa. Desde la capacitación y el voluntariado hasta la difusión del conocimiento en neurociencia, cada contribución es valiosa. "Cada acción cuenta", destacan los líderes del capítulo, subrayando que el esfuerzo colectivo tiene el poder de transformar la vida de quienes más lo necesitan.
Mirando al futuro
Con planes de expandir su red a más universidades y fortalecer sus alianzas con hospitales y profesionales médicos, Mission: BRAIN está construyendo un camino hacia un futuro en el que la neurocirugía avanzada sea accesible para todas las personas, independientemente de su ubicación o recursos. El Chapter UNACH continúa creciendo, integrando a más miembros y reforzando su compromiso con mejorar la salud neurológica en la región.
Una misión que trasciende fronteras
La historia de Mission: BRAIN y el impacto local del Chapter UNACH son testimonios del poder de la colaboración y el compromiso social. A través del esfuerzo conjunto de estudiantes, académicas y académicos, y profesionales de la salud, esta fundación está sembrando las bases para un mundo más equitativo, donde la salud neurológica no sea un privilegio, sino un derecho universal.
La invitación queda abierta para quienes deseen unirse a esta misión de impacto global, una causa que, paso a paso, está transformando vidas y construyendo un cambio real y sostenible en las comunidades más necesitadas.
Texto e imágenes: Claudia González Farrera
En el marco de la Feria Internacional del Libro UNACH 2024, la investigadora Rebeca Garzón Clemente presentó su obra "El arte de investigar en internet. Alfabetización", un recurso invaluable para académicos y estudiantes que buscan dominar las herramientas digitales en su quehacer investigativo.
Durante la presentación, realizada en el auditorio de la Facultad de Arquitectura, Garzón Clemente destacó la importancia de desarrollar habilidades sólidas en la búsqueda y evaluación de información en la era digital.
Su libro, perteneciente a la "Colección Oro. Medio Siglo de la UNACH", ofrece una guía práctica y actualizada para navegar por el vasto universo de la información en línea de manera eficiente y ética.
"El arte de investigar en internet" aborda temas clave como: Formulación de preguntas de investigación: Cómo definir y delimitar un tema de investigación de manera efectiva; Búsqueda de información relevante: Estrategias para encontrar fuentes confiables y pertinentes en la web; Evaluación crítica de fuentes: Cómo distinguir entre información veraz y falsa; Gestión de la información: Herramientas y técnicas para organizar y almacenar datos; Redacción académica: Cómo elaborar textos claros, concisos y bien estructurados; Ética en la investigación: Principios fundamentales para garantizar la integridad académica.
Además, la autora enfatiza el papel de las tecnologías emergentes y la inteligencia artificial en la investigación contemporánea, proporcionando ejemplos prácticos y consejos para aprovechar al máximo estas herramientas.
"El arte de investigar en internet" es una obra indispensable para investigadores en formación y consolidados, así como para estudiantes de posgrado y profesionales interesados en mejorar sus competencias digitales.
La presentación de este texto estuvo a cargo de Nancy Leticia Hernández Reyes y la moderación fue realizada por Dolores Guadalupe Sosa Zúñiga.
Texto e imágenes: Yadira Fontes García
En el marco de los 50 años de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), y como parte de la 11ª Feria Internacional del Libro UNACH 2024, se llevó a cabo la presentación de la “Colección Oro: Medio Siglo de la UNACH”, un proyecto editorial que reúne 33 obras de autoría académica y de investigación, respaldadas por el sello editorial UNACH y coeditadas con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). La presentación tuvo lugar en la Sala Diálogos del Foro, en el Centro de Convenciones Universitario "Dr. Manuel Velasco Suárez".
Este importante evento contó con la presencia de destacadas autoridades universitarias, como el rector Carlos Faustino Natarén Nandayapa, la directora General de Investigación y Posgrado, María Guadalupe Rodríguez Galván, y el integrante del Comité Ejecutivo del 50 Aniversario e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), Omar David Jiménez Ojeda. La moderación del evento estuvo a cargo de la secretaria General, María Eugenia Culebro Mandujano.
El rector Natarén destacó que la “Colección Oro” es un esfuerzo colectivo que busca visibilizar el trabajo académico de las y los investigadores de la UNACH, quienes aspiran a formar parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (CONAHCYT). Resaltó que estas obras no solo apoyan la trayectoria académica de quienes las publican, sino que también permiten difundir el conocimiento generado en la universidad, ampliando su impacto hacia un mayor público.
Por su parte, Rodríguez Galván subrayó la importancia del proceso de dictaminación a doble ciego que se utilizó para garantizar la calidad de los textos publicados. Además, agradeció la respuesta entusiasta de las y los autores que hicieron posible la realización de esta colección, la cual refleja el compromiso de la comunidad universitaria con la excelencia académica y la investigación.
Omar David Jiménez Ojeda, quien también participó en la presentación, señaló que la obra es un testimonio del trabajo de 14 mujeres y 19 hombres dedicados a la enseñanza y la investigación, cuya producción académica contribuirá al debate y la reflexión sobre problemáticas sociales contemporáneas. Asimismo, enfatizó que la “Colección Oro” está destinada a ser una referencia bibliográfica de nivel nacional, fortaleciendo los recursos teóricos y metodológicos de la UNACH.
La presentación de esta colección se enmarca en los festejos del 50 aniversario de la UNACH, consolidando así el compromiso de la universidad con la producción de conocimiento y su difusión, tanto dentro como fuera de la comunidad académica.
Texto: Redacción Gaceta / Imágenes: UNACH
Con el objetivo de abrir las puertas de la literatura a las nuevas generaciones, nuestra universidad ha consolidado un espacio que va mucho más allá de los libros: el Pabellón Infantil de la Feria del Libro. Desde sus inicios, este espacio ha sido un lugar donde las niñas y los niños descubren el poder transformador de la lectura, los talleres de creatividad y el contacto directo con autores e ilustradores. Un sueño que, diez años después, sigue creciendo.
Todo comenzó cuando, en la décima edición de la Feria del Libro, la coordinadora del pabellón, quien venía de colaborar en el programa "Alas y Raíces" de Conaculta, Mar Camacho Morales, fue invitada a impartir talleres para los más pequeños. Así nació una iniciativa que no solo ha perdurado en el tiempo, sino que ha crecido en importancia y alcance. “La idea de coordinar el pabellón surgió casi por casualidad, pero rápidamente me di cuenta de que este espacio era necesario para sembrar la semilla de la lectura en los más pequeños", comenta la coordinadora, quien ha liderado este esfuerzo desde sus inicios.
El Pabellón Infantil ha recorrido diferentes espacios en estos años, desde el lobby del Centro de Convenciones hasta el área climatizada dentro del mismo recinto. Sin embargo, la edición de este año marca un cambio significativo: por primera vez, el pabellón se realiza en la Biblioteca Central Universitaria. Aunque podría parecer inusual realizar actividades infantiles en una biblioteca, este nuevo espacio ha resultado ser perfecto para el crecimiento y expansión del proyecto. “Aquí, los niños pueden bailar, cantar y jugar. Es un lugar amplio y seguro, y ha tenido una excelente acogida por parte de padres, autores y los propios niños”, añade.
Un espacio que siembra el amor por la lectura
El impacto del Pabellón Infantil no se limita a la diversión; también es un punto de partida para introducir a los niños en el mundo de los libros. A través de los talleres y actividades, los pequeños descubren que detrás de los libros hay personas como ellos, que crean mundos y personajes mágicos. La coordinadora lo resume perfectamente: “Los libros son magia porque nos llevan a lugares inimaginables. Y este pabellón es el lugar donde esa magia comienza a florecer en las niñas y los niños”.
Con la participación de instituciones como Coneculta y la colaboración de numerosas escuelas privadas y públicas, el pabellón ha visto crecer su número de visitantes año tras año. Talleristas, maestros y padres de familia se unen a esta iniciativa para hacer de cada edición un verdadero "festival de los libros", donde los niños no solo escuchan historias, sino que las viven.
A lo largo de sus diez años, el Pabellón Infantil ha evolucionado para adaptarse a las necesidades de los niños y seguir promoviendo la lectura y la creatividad. Hoy, con una visión a largo plazo, la coordinadora sueña con un pabellón más nutrido y con una mayor participación de instituciones que, como en los primeros años, apoyaban con talleres y actividades. “Este año hemos tenido una gran participación, pero queremos seguir creciendo, llegar a más niños y seguir haciendo de este pabellón un lugar donde los libros y la creatividad sean los protagonistas”, concluye.
Con la participación de la estancia infantil y el entusiasmo de talleristas y autores, el Pabellón Infantil sigue consolidándose como un espacio clave en la Feria del Libro de la UNACH. Este esfuerzo por llevar la magia de los libros a los más pequeños es, sin duda, un legado que seguirá inspirando a generaciones futuras.
Texto e imágenes: Claudia González Farrera
Presentación por la Dra. María Eugenia Culebro Mandujano, secretaria general de la Universidad Autónoma de Chiapas con motivo a la participación del Antropólogo Andrés Fábregas Puig invitado especial a la 11 Feria Internacional del Libro UNACH 2024.
Muy buenas noches para todas y para todos. Agradecemos a la audiencia de este espacio "Diálogos del Foro" si son tan gentiles de ocupar sus lugares para que podamos iniciar con la conferencia magistral que tenemos programada.
Muchas gracias. Sea usted bienvenido, estimado doctor Andrés Fábregas Puig.
Sean todas y todos bienvenidos a esta actividad de la Feria Internacional del Libro 2024, con la que cerramos este maravilloso recinto que ha dado pie a tantos espacios intelectuales y académicos a lo largo de esta semana de feria. Quiero primeramente agradecer al doctor Carlos Natarén Andaya, nuestro Rector, por la posibilidad de que todas y todos podamos disfrutar de esta Feria Internacional del Libro. De igual manera, agradezco profundamente el honor de presentar a un gran personaje, un gran chiapaneco, antropólogo, intelectual, pero sobre todo una maravillosa persona, un extraordinario ser humano a quien he tenido la oportunidad de conocer a través de nuestros amigos María Luisa Trejo y José Luis Ruiz Abreu.
No solo es grande en cuanto a sus aportaciones a la antropología y a las ideas, sino también a su calidad de persona. Teniendo a un personaje como el doctor Fábregas Puig, me parece que nos quedaríamos cortos simplemente dándole lectura a una semblanza curricular. Así que para esta noche, me he permitido hacer un resumen de la laudatio que presentó la doctora Victoria Novelo. Ella ofreció una semblanza muy bonita del doctor Fábregas Puig que podemos consultar todos. Simplemente he actualizado algunos datos de cuando el doctor Fábregas Puig recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, así que voy a compartir con ustedes algunos extractos de la doctora Vicky Novelo.
Ella narra cómo se conocieron en 1967, cuando el doctor Fábregas Puig era presidente de la Sociedad de Alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México. Desde aquella época lo describe con grandes cualidades de organizador, orador, analista y líder. Desde entonces, ambos iniciaban un camino que tenía la justicia como meta de un proceso de transformación social, que no sabíamos cómo iba a pasar, pero que tenía que suceder.
Su prolífica trayectoria académica se ha traducido, además de en múltiples reconocimientos, en la publicación de investigaciones originales que han contribuido grandemente a la Antropología de México. Dice además que su labor inspira admiración y hasta el enamoramiento intelectual de sus legiones de alumnos. En su extenso currículum académico figura su participación como docente en más de una decena de instituciones de México, además de Ecuador, Costa Rica y España. La doctora Novelo escribió: “Andrés, además de ser un estupendo maestro, es un abanderado convencido del trabajo de campo, no solamente como método de aproximación al estudio de situaciones sociales, sino como la única posibilidad de encuentro con la realidad desconocida”. A sus estudiantes los ha guiado en este camino, mostrándoles cómo ver, cómo fijarse en lo que sucede a su alrededor y aprender a percibir lo que está más allá de la vista. Es decir, cómo transitar por el camino de la observación antropológica, que escudriña, pregunta y relaciona.
El doctor Fábregas Puig cuenta con una enorme experiencia administrativa por su desempeño en cargos de dirección en instituciones, departamentos y centros de docencia e investigación que ha ayudado a crear y consolidar. Participó en la fundación del Centro de Investigaciones Superiores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, institución antecesora del CIESAS. Fue parte del grupo fundador del Colegio de Antropólogos Sociales, del que fue su primer presidente y Consejo Directivo. Fundó el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, y dirigió el proyecto de investigación sobre la frontera sur de México, que contribuyó a la elaboración de políticas públicas en los planes generales de gobierno, tanto de Chiapas como de la República. Fundó el CIESAS del Sureste, germen de la creación del CIESAS Peninsular en Chiapas, y además fue responsable de la reestructuración del Instituto Chiapaneco de Cultura. Fundó y fue el primer rector de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y la Universidad Intercultural de Chiapas, ubicada en San Cristóbal de las Casas.
Entre algunas de las distinciones que ha recibido se encuentran la mención de honor en el Quincuagésimo Cuarto Congreso Internacional de Americanistas celebrado en Viena, Austria. En febrero de 2014, recibió un homenaje del CESMECA, donde se puso su nombre al Centro de Información y Documentación. En marzo de 2014, recibió la Medalla Francisco Tenamaxtle que otorga la Universidad de Guadalajara. En el año 2015 recibió el Premio Chiapas y el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. En el 2022 fue galardonado con el Premio Latinoamericano y del Caribe en Ciencias Sociales, otorgado por el Consejo Latinoamericano en Ciencias Sociales (CLACSO).
Para quienes conocen su biografía, sabrán que es especialista en análisis antropológicos de la región, combinando la etnohistoria con la antropología social. Entre sus aportaciones destacan los estudios comparativos en la Sierra de Ávila y los Altos de Jalisco. Son importantes sus reflexiones teóricas sobre la antropología, la cual analiza a partir de sus orígenes y desarrollos de concepciones humanistas. También destaca su deuda con la antropología crítica de Karl Marx, que ve al trabajo como fuerza motriz e historia. Además, destaca su traducción del ensayo de Marx y su enfoque en el pensamiento de Lawrence Krader, a quien incluye en su antropología crítica.
También es destacable su libro "Los años estudiantiles". La doctora Vicky Novelo lo describe como una autobiografía provocadora, una etnografía que muestra cómo fue construyéndose como antropólogo, entre contextos sociales, personales y del ambiente académico de su tiempo.
Otro de sus trabajos versa sobre descripciones y análisis del trabajo artesanal chiapaneco, el cual aborda con seriedad científica, envuelto en un fuerte sentimiento de admiración y orgullo. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran "El indigenismo en América Latina" publicado por El Colegio de México en 2021 y "Chiapas".
Otra faceta de nuestro conferencista es su dedicación a los trabajos de solidaridad con las luchas de Centroamérica, especialmente en Nicaragua y El Salvador. También participó en las primeras pláticas de paz posteriores al levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994.
La doctora Vicky Novelo lo describe así: “Andrés Fábregas Puig no es solo un intelectual destacado, dedicado y fructífero; es también esposo, hijo, nieto, amigo, viajero, amante del buen comer y del buen beber, aficionado al cine y a la música, además de empedernido lector y extraordinario conversador. En algún momento, fue también extra de cine”.
Durante una entrevista en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en marzo de 2015, el Dr. Fábregas Puig explicó: “En México, hemos desarrollado una antropología preocupada por los problemas del país. Para el antropólogo mexicano, ‘el otro’ es un reflejo de la variedad en la que uno está contextualizado. El concepto del otro es un resultado de las antropologías colonialistas que vieron en los pueblos dominados a una cultura extraña, pero nosotros estudiamos a nosotros mismos, ya sea en un estadio de fútbol, en una comunidad campesina o en un poblado totonaco. En todos los casos, terminamos haciendo referencia al país y su compleja problemática”.
Esto es solo una parte de la trayectoria de nuestro conferencista magistral. Sean todas y todos bienvenidos a esta conferencia denominada “La importancia del libro en el mundo contemporáneo”. Muchas gracias, doctor Fábregas.
Muy generosa, gracias. Pues muchas gracias a nuestra Secretaria General de la Universidad Autónoma de Chiapas, María Eugenia Culebro, por tan generosa visión, sin duda, provocada por el afecto. Muchas gracias.
También agradezco al rector de la universidad, el doctor Carlos Natarén, por la invitación que me hizo, y a mi amigo de muchos años, aunque él es muy joven y no tiene la edad que yo, José Luis Ruiz Abreu, quien ha sido el que ha llevado el peso de la organización de la feria. Muchas gracias también por haberme invitado. Cuando me invitaron a escribir sobre la importancia del libro en el mundo contemporáneo, la verdad es que tuve un ataque de nostalgia.
Dije, bueno, voy a hacer un texto memorioso y quizás varios de los que asistan se verán reflejados en lo que voy a ir mencionando.
Entonces comienzo. En la Tuxtla Gutiérrez de mediados del siglo XX –y esto que voy a decir ocurría en las principales ciudades del estado– se leía desde la escuela hasta los hogares. Aprendíamos la historia de Chiapas, por ejemplo, leyendo “Los cuentos del abuelo” escrito por don Ángel M. Corzo, un libro que recuperaba en sus páginas no solo el devenir del pueblo, sino la añeja tradición chiapaneca de la conversación, que tiene una repercusión tan amplia en nuestra tierra.
Varios de los libros que mencionaré en esta ocasión se adquirían en la propia librería que fue de mi abuelo y que llevaba el nombre de “El Progreso” porque es el nombre del puerto mexicano a donde desembarcó don Antonio Puig Pascual en 1902 para nunca más regresar a Cataluña, sino quedarse a vivir en Chiapas. El otro día que pasaba por el centro, vi que ya no existe la librería, y sentí otro ataque de nostalgia al ver cómo va transformándose una ciudad en la que uno nació y cómo va volviéndose uno extraño al desaparecer los contextos en los que vivió la niñez y la adolescencia.
Otra de las librerías de aquellos días en donde encontrábamos los libros era “La Ilustración”. Así, leíamos desde la escuela primaria –como en mi caso un libro que me regaló mi madre–, y que leíamos mucho, llamado “Corazón: diario de un niño” de Amicis.
Por supuesto, también las novelas de Alejandro Dumas, y entre las más conocidas, “Los tres mosqueteros”. Estas novelas de capa y espada, ambientadas en la Europa de los siglos XVII y XVIII, despertaban nuestra imaginación y nos hacían desear siempre el triunfo del bien. Los tres mosqueteros, llamados Athos, Porthos y Aramis, servían a la reina, mientras que el protagonista principal, el joven gascón D’Artagnan, pertenecía a la guardia del Rey.
La historia de estos amigos entrañables continúa en las novelas tituladas “Veinte años después” y “El conde de Bragelonne”. Alejandro Dumas escribió mucho y sigue siendo una lectura apasionante, sobre todo cuando se es joven.
Y qué decir de Jules Gabriel Verne, mejor conocido como Julio Verne, tan célebre por novelas como “La vuelta al mundo en 80 días”, que además de profetizar la importancia del transporte aéreo, nos enseñaba geografía mundial. Parecía que cuando uno leía este gran libro de Julio Verne, uno se sentía como un pájaro volando y viendo los territorios por los que se pasaba.
O esa espléndida novela que se llama “De la Tierra a la Luna”, con la que Julio Verne, en pleno siglo XIX, anunciaba la era espacial que aún vivimos. Y qué decir de sus otras obras, como “Viaje al centro de la Tierra”, “Los hijos del capitán Grant”, “El correo del Zar”, etcétera. Leyendo a autores como Alejandro Dumas o Julio Verne, completábamos lo que aprendíamos en las aulas, además de dar vuelo a la imaginación y vivir, en nuestros poblados y ciudades chiapanecas, aventuras insospechadas.
Mientras escribía este texto, recordé de nuevo que mi madre, doña Carmen Puig de Fábregas, me regaló la colección completa de “Los Pardaillán” de Michel Zévaco, obra que abarca 24 volúmenes y describe la historia de Francia entre 1553 y 1616 a través de una asombrosa narrativa que muestra, además, las virtudes y debilidades de los seres humanos.
Pero sin duda, el autor que más me impresionó en aquellos días de adolescencia y juventud fue Emilio Carlo Giuseppe María Salgari, un marino nacido en Verona, Italia, en 1862 y fallecido en Turín en 1911, justo en plena Revolución Mexicana. Leyendo a Emilio Salgari, viajaba a los mares de Malasia, al Océano Pacífico, al Mar Caribe, a las selvas de la India, a los desiertos africanos, a los paisajes de Australia, al Ártico norte y sur, e incluso al oeste norteamericano. Este prolífico autor, Emilio Salgari, me identificó con el ser marinero, el gusto de viajar para conocer mundo.
Por supuesto, también me despertó la imaginación y mi vocación por la antropología. ¿Cómo no recordar a personajes como Sandokán, el tigre de la Malasia, que junto con su inseparable amigo portugués Yáñez asaltaban los barcos que transportaban el producto del saqueo colonial?
¿Cómo olvidarse de “La capitana del Yucatán”, novela que narra las vicisitudes, virtudes y heroísmo de una mujer singular, adelantándose años al feminismo actual? La capitana del Yucatán es una patriota que lucha por la libertad de Cuba en años en que a la Isla Bella se la disputaban los españoles y los norteamericanos.
La capitana del Yucatán es una mujer cubano-mexicana que conduce un barco de la más avanzada tecnología de su época, 1868, cargado de armas para los patriotas cubanos en combate contra la colonia. El texto nos lleva por las aguas del Mar Caribe, que otrora fuera cruzado por piratas, quienes, con sus acciones, debilitaban a los imperios de la época bajo la máxima de “ladrón que roba a ladrón, tiene cien años –o pueden ser mil– de perdón”.
Todas estas novelas y otras más que no he mencionado ejercieron una notable influencia en millones de jóvenes que las leíamos en una época en la que la lectura era un hábito difundido mundialmente, mucho antes del auge de la televisión, el internet, las computadoras y los teléfonos celulares. Tuve la suerte de que en mi casa mis padres fueran lectores. Aún recuerdo a mi madre leyendo y comentando “Los Pardaillán” o “El conde de Montecristo”. También recuerdo a mis padres devorando novelas policiacas escritas por Agatha Christie, Arthur Conan Doyle y Rex Stout, por mencionar algunos. Para mi generación, fue vital la narrativa, como ejemplifican las menciones anteriores.
No puedo dejar de mencionar que escuché “El Quijote de la Mancha” de labios de Don Lindo Oliva, abuelo del poeta Óscar Oliva, quien solía descansar en una hamaca en el patio del negocio de su hijo, Óscar, en la famosa cantina llamada “La Estación” o “El Ateneo”. Años después, tras escuchar El Quijote, lo leí mientras recordaba que don Lindo Oliva decía que ese libro lo tenía todo, que encerraba al mundo, planteaba las virtudes y debilidades humanas, y que leyéndolo uno se quedaba satisfecho, contento con uno mismo. No dejo de mencionar la importancia de los llamados cómics o cuentos que adquiríamos en el quiosco de Don Arturo Ramos, llamado “El Correíto”.
Don Arturo nos despachaba los cuentos recién llegados: El Llanero Solitario, La Mujer Maravilla, Mandrake el Mago, Hopalong Cassidy, Roy Rogers, Superman, Shano, y hasta Memín Pinguín. Incluso llegaba también “La Familia Burrón”, una sociología extraordinaria de la añorada Ciudad de México. Actualmente, una colección de cualquiera de estos cómics tiene un gran valor.
Pero también leíamos a autores mexicanos, como Juan Rulfo, a quien recuerdo vívidamente pronunciando una inolvidable conferencia en el Paraninfo del legendario ECACH en Tuxtla Gutiérrez, allá por el año de 1962. Su gran novela “Pedro Páramo” sigue estudiándose en departamentos y escuelas universitarias alrededor del mundo como un clásico de las letras en lengua castellana. Qué importante fue también en la formación intelectual de los jóvenes mexicanos de esa primera mitad del siglo XX y principios de la segunda, la obra de Octavio Paz, “El laberinto de la soledad”, o de Carlos Fuentes, con títulos como “Aura”, “La muerte de Artemio Cruz” o “La región más transparente”.
No podemos omitir a José Emilio Pacheco, con su libro “Las batallas en el desierto”. Tuve el gusto de escucharlo en San Cristóbal, invitado por la Universidad Intercultural de Chiapas en 2009. Recuerdo que su esposa, Cristina Pacheco, me llamó para decirme: “Andrés, se le olvidó a mi marido llevar un suéter, no dejes que vaya sin suéter a la conferencia”. Le respondí que no se preocupara, que le íbamos a prestar uno. Le presté un suéter mío y tengo el honor de que se lo llevó y nunca me lo devolvió.
Por supuesto, no puede dejarse de mencionar a Fernando del Paso y su libro “Noticias del Imperio”, o a Ángeles Mastretta con “Arráncame la vida”, o a Laura Esquivel con “Como agua para chocolate”. Con Carlos Monsiváis, el ensayo y la literatura alcanzaron niveles complejos en México, además de que dicho escritor llegó a tener una notable presencia en la vida nacional. Asimismo, en el ámbito de la llamada novela negra, una suerte de subgénero de la novela policiaca, Gerardo Cornejo, quien además era mi colega antropólogo, destacó con su libro “Justo el Justiciero”, al que siguió Elmer Mendoza con sus “Balas de plata”, que narran las aventuras de la gente Édgar “El Zurdo” Mendieta, un policía bastante desquiciado.
En el terreno de la literatura no podemos obviar a los escritores y escritoras de Chiapas que hoy son considerados clásicos, como Flavio Paniagua y entre quienes ya no están entre nosotros, menciona la importancia de la novela de Saúl López de la Torre, “La casa de bambú”, escrita y publicada en 2011, que narra las vicisitudes de las luchas armadas en México y que fue presentada en este mismo lugar por Saúl en una noche también inolvidable. Saúl López de la Torre fue un eficaz colaborador en el Instituto Chiapaneco de Cultura y lo recordamos muchos con mucho afecto.
En la poesía, que en Chiapas ha tenido siempre un buen número de lectoras y lectores, la lista es larga. Por supuesto, Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Juan Bañuelos y nuestro poeta mayor Óscar Oliva, a quien menciono porque fue recientemente reconocido con el Premio Nacional de Artes en Lingüística y Literatura. Recomiendo mucho su poemario titulado “Escrito en Tuxtla”.
Además, hoy existen poetas jóvenes en Chiapas, así como otros ya consagrados, de gran calibre. Dejo en el tintero muchos nombres, soy consciente de ello, para que los interesados se aboquen a encontrarlos en los anaqueles especializados de las librerías de Chiapas.
Permítanme que mencione mi recuerdo del gran poeta español republicano que encontró cobijo en México, Pedro Garfias, quien en una tarde memorable del Tuxtla de los años 1950 ofreció un hermoso recital en los locales de lo que fue el Ateneo de Ciencias y Artes de Chiapas. Aún lo recuerdo de pie diciendo: “España, que perdimos, no nos pierdas. Guárdanos en tu frente derrumbada. Conserva en tu costado el hueco vivo de nuestra ausencia amarga, que un día volveremos, más veloces, sobre la densa y poderosa espalda de este mar, con los brazos ondeantes y el latido del mar en la garganta”.
Y ahora que se cumplen 56 años de la masacre de Tlatelolco, declarada por la presidenta Claudia Sheinbaum como un crimen de lesa humanidad perpetrado por el Estado Nacional Mexicano, recordemos los versos de Rosario Castellanos, quien en ese poema extraordinario llamado “Memorial de Tlatelolco” escribe: “La oscuridad engendra la violencia y la violencia pide oscuridad para cuajar el crimen. Por eso el 2 de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino solo su efecto de relámpago”. No me queda duda de que “Memorial de Tlatelolco” es uno de los grandes poemas que se han escrito en México y que puede leerse en las antologías dedicadas a Rosario Castellanos.
En un homenaje a los republicanos españoles que llegaron a Chiapas, Rosario Castellanos dedicó al maestro Andrés Fábregas Roca su soneto “Del emigrado”. Me permito leerlo:
“Cataluña ladera y labradora, / viñedo y olivar, almendra pura, / patria rememorada, arquitectura / ciudad junto a la mar historiadora. / Ola de la pasión descubridor, / ola de la sirena y la aventura / Mediterráneo dio tu singladura / la nave del destierro con su proa. / Emigrado, La Ceiba de los mayas / te dio su sombra grande y generosa / cuando buscaste arrimo entre sus playas / y al llegar a la mesa del consejo / nos diste el sabor noble de tu prosa, / de sal latina y óleo y vino añejo”.
Díganme si no es para emocionarse. Estos versos de esa gran mujer que fue Rosario Castellanos, quien tuvo una vida no muy feliz.
Dije antes que leíamos desde la escuela, y así era. Recuerdo que en tercero de secundaria, en el CACH, tuvimos un curso de literatura con el profesor Agripino Gutiérrez, quien nos descubrió nada menos que el Siglo de Oro español, ubicado entre 1492 y 1659. Gracias a ese curso, conocimos las obras de Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Santa Teresa de Jesús y Tirso de Molina. Asimismo, nos introdujimos al romanticismo, leyendo a José de Espronceda, lo cual nos permitió descubrir los libros de Víctor Hugo, Gustavo Adolfo Bécquer, Marie Shelley, Rosalía de Castro, Carolina Coronado, Oscar Wilde, Rubén Darío, y muchos más.
Recuerdo que en esa misma clase con el profesor Agripino Gutiérrez, me tocó pasar al frente y leer en voz alta “La Celestina” de Fernando de Rojas. A otro compañero, cuya identidad mi memoria ya no recuerda, le tocó leer “El diablo cojuelo” de Luis Vélez de Guevara, que me impresionó tanto que lo leí también por mi cuenta.
Pero me dirán ustedes, y con justa razón, que hasta ahora he mencionado solamente narrativa y poesía. He hecho esto porque esos son los textos con los que aprendíamos a leer en mis años de juventud en Tuxtla Gutiérrez, y que fungían como un cincel que iba labrando nuestra identidad. No obstante, no puedo dejar de mencionar la importancia de los libros producidos por las ciencias sociales, empezando por los clásicos.
Para los jóvenes de hoy que se interesan por las ciencias sociales, es imprescindible leer a los llamados clásicos, debido a que sus textos son atemporales y siguen vigentes al paso de los años. En ciencias sociales, por ejemplo, es lectura obligada “El Capital” de Karl Marx, publicado en 1867, porque es el texto teórico que describe y discute la economía política capitalista que aún domina el mundo. Si “El Capital” puede ser una primera lectura difícil, sugiero su “Introducción a la crítica de la economía política”.
Seguiría Max Weber, con “Economía y sociedad” publicado en 1922, además de ese extraordinario texto de Weber titulado “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, un análisis de la relación entre ideología religiosa y economía política. Este texto de Weber nos despierta la reflexión sobre el mundo actual, especialmente en un contexto como el de hoy, con la guerra entre Israel y el mundo musulmán, y la destrucción de Gaza que podemos ver, quizá con indiferencia, a través de las pantallas de televisión o del celular.
No puede faltar en esta mención de los clásicos en ciencias sociales los textos de Émile Durkheim, el fundador de la sociología como disciplina universitaria. Los textos de Durkheim lograron establecer el hecho social como un objeto de análisis científico bajo el diseño de reglas del método en libros básicos como “Las reglas del método sociológico”, publicado en 1895, “La división del trabajo social” de 1893, y su obra fundamental sobre el suicidio publicada en 1897.
Menciono también al ingeniero y sociólogo italiano Vilfredo Pareto, un tanto olvidado por su relación con el dictador fascista Benito Mussolini, quien introdujo el concepto de “élite”. El concepto de élite de Pareto sigue siendo útil en el estudio de las sociedades desiguales como las que vivimos. Este concepto es parte de su compendio de “Sociología General” de 1920, en el cual además realizó una interesante reflexión sobre el gobierno de Porfirio Díaz, una obra que se conoce muy poco en nuestro país.
Otro de los textos que recomiendo es “La interpretación de los sueños” de Sigmund Freud, publicado en 1900, texto fundamental de la obra psicoanalítica. La gran contribución de Freud al pensamiento contemporáneo es el descubrimiento de la fuerza motriz del inconsciente. Aunque muchos sectores de las ciencias sociales actuales rechazan el psicoanálisis, los conceptos freudianos del inconsciente, la libido, la pulsión de vida, la pulsión de muerte, el complejo de Edipo y otros más, nos permiten acercarnos a una interpretación profunda de los seres humanos en lo individual y en lo colectivo.
Igualmente, hay que mencionar a Claude Lévi-Strauss, padre del estructuralismo, que tanta influencia tuvo en las ciencias sociales de México, especialmente en la antropología de los años 1970. La obra de Lévi-Strauss “Las estructuras elementales del parentesco”, de 1949, se sigue leyendo en las aulas de antropología de las universidades públicas de México. De Claude Lévi-Strauss recomiendo también “Tristes Trópicos”, de 1955, un libro en donde el autor nos relata sus experiencias como etnógrafo en el Brasil.
No puede faltar la lectura de Michel Foucault y sus textos fundamentales como “La arqueología del saber”, “Vigilar y castigar” y “La historia de la sexualidad”. No conozco a un solo profesional de las ciencias sociales y humanidades en el mundo contemporáneo que no haya leído a Foucault.
Podemos agregar también la obra de Pierre Bourdieu y su famosa “La distinción”, publicada en 1979, que sigue teniendo una influencia notable en los estudios de sociología de la educación. Menciono también al sociólogo polaco Zygmunt Bauman, con su concepto de “modernidad líquida”, tan útil para entender la llamada “posmodernidad” en que vivimos. Zygmunt Bauman también nos describe el nuevo concepto de “retropolítica” en su libro “La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos” de 2014, un texto de gran utilidad para los estudios políticos de la actualidad.
La lista de autores y textos de ciencias sociales y humanidades sería infinita, pero me atrevo a mencionar finalmente a Norbert Elias y su obra clásica “El proceso de la civilización”, escrita en 1939. Esta obra nos permite entender el proceso que lleva a la transformación del comportamiento humano, de la llamada barbarie a la llamada civilización, y sigue vigente como un manual sobre el comportamiento humano contemporáneo.
Me permito también mencionar algunos títulos más contemporáneos, sobre todo en el ámbito de la antropología y la sociología. Entre ellos está la obra de Clifford Geertz, quien con “La interpretación de las culturas” de 1973 contribuyó a una visión renovada del análisis antropológico a través del concepto de “descripción densa”. Esta obra sigue siendo de lectura obligada en las escuelas de ciencias sociales.
Asimismo, está el libro “La sociedad del riesgo” del alemán Ulrich Beck, publicado en 1986, que ofrece una reflexión importante sobre los peligros que acarrea el desarrollo de la sociedad industrial moderna, y cómo esos riesgos afectan a los sectores más vulnerables. También de lectura obligada en estos días es “El planeta de los estúpidos”, de Juan Carlos Cubeiro, una ácida crítica a la superficialidad y a la falta de profundidad en los análisis contemporáneos, sobre todo en el ámbito empresarial.
Quiero recordar en este momento a algunos pensadores latinoamericanos que también tienen una presencia significativa en las ciencias sociales. Pienso en Eduardo Galeano y su libro “Las venas abiertas de América Latina”, que muestra una visión crítica de la historia de la explotación colonial y neocolonial en nuestra región. También al colombiano Orlando Fals Borda, con su teoría de la “investigación-acción participativa”, que busca una metodología de investigación vinculada a las luchas sociales. Y, por supuesto, al brasileño Paulo Freire, con su libro “Pedagogía del oprimido”, obra que sigue siendo un referente en los estudios sobre educación y cambio social.
Otro libro que quiero recomendar, aunque no pertenece estrictamente a las ciencias sociales, es “La sociedad del espectáculo” de Guy Debord, publicado en 1967, una obra que realiza una crítica profunda a la sociedad de consumo y a los medios de comunicación, anticipando muchos de los problemas que hoy enfrentamos en la era digital.
Así, con esta lista de autores y obras, se vislumbra la importancia del libro como vehículo de ideas, como transmisor de conocimientos y como herramienta fundamental para la reflexión crítica en el mundo contemporáneo. Las y los invito a que lean y se acerquen a estos textos, ya que todos ellos, desde distintas perspectivas y disciplinas, nos ofrecen valiosas lecciones sobre el ser humano, la sociedad y la cultura.
Para finalizar, quiero expresar mi agradecimiento a la Universidad Autónoma de Chiapas, a su Rector y a todas las personas involucradas en la organización de esta feria. Es una muestra del compromiso que la universidad tiene con la cultura y la educación, elementos fundamentales para el desarrollo de nuestro país. Muchas gracias por su atención y muy buenas noches.
En la “Hora Geek”, una serie de conferencias y talleres en marco a la FILUNACH 2024 se logró reunir a figuras destacadas del ámbito digital, la ilustración y el entretenimiento. Este evento, que tuvo como lema “Conectando ideas, impulsando el mañana”, incluyó actividades diarias enfocadas en la innovación, el arte y la tecnología.
Iniciando con innovación digital: Rudy Laddaga El 14 de octubre, el reconocido innovador digital Rudy Laddaga fue el encargado de abrir el programa de Hora Geek. Con una trayectoria destacada en la creación de soluciones tecnológicas, Laddaga compartió sus experiencias y conocimientos sobre cómo las herramientas digitales pueden revolucionar diversas áreas, desde la educación hasta el emprendimiento. Su intervención fue una fuente de inspiración para aquellos interesados en la transformación digital.
René Córdova: Ilustración con corazón El 15 de octubre, los talentosos ilustradores René y Renata Córdova capturaron la atención del público con su arte dinámico y expresivo. Los hermanos Córdova ofrecieron una conferencia llena de anécdotas sobre su carrera en el mundo de la ilustración, además de consejos para quienes buscan hacer del dibujo una profesión. Su estilo único y su capacidad para contar historias visuales resultaron en uno de los momentos más memorables de la feria.
El mundo del streaming con Feryfer El 16 de octubre fue el turno de Feryfer, una destacada streamer que ha ganado popularidad por su carisma y cercanía con sus seguidores. Feryfer compartió su experiencia en el mundo del streaming, una de las plataformas más importantes del entretenimiento actual. En su charla, abordó temas como la creación de contenido, la interacción con la comunidad y los desafíos de ser una figura pública en las redes sociales.
Luis Rabelo y el futuro aeroespacial La feria cerró con broche de oro el 18 de octubre con la conferencia de Luis Rabelo, un experto en aeronáutica y aeroespacial, quien destacó la importancia de la tecnología avanzada en la exploración espacial. Rabelo inspiró a los estudiantes y asistentes al resaltar los logros recientes en la industria aeroespacial y cómo el conocimiento en esta área puede abrir oportunidades para los jóvenes universitarios.
Un espacio para el futuro creativo Durante toda la feria, la Hora Geek proporcionó un espacio interactivo donde los estudiantes y participantes pudieron explorar nuevas formas de creatividad, tecnología y desarrollo profesional. La mezcla de arte, tecnología y cultura hizo de este evento una experiencia enriquecedora y diversa.
La 11ª Feria Internacional del Libro UNACH 2024 se consolida como un espacio de encuentro para el conocimiento y la innovación, invitando a los jóvenes a ser parte del cambio y a explorar nuevas fronteras en el ámbito digital y artístico.
Este evento también contó con la participación especial de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas de Colombia, lo que reafirma la colaboración internacional y el intercambio de ideas en este tipo de encuentros culturales.
Texto e imágenes: Claudia González Farrera
La 11ª Feria Internacional del Libro UNACH 2024 se engalanó con una serie de actividades que promovieron la reflexión no sólo en torno a las letras, sino también al séptimo arte. Dentro de su nutrida programación, destacó el espacio dedicado al cine-debate, un foro en el que se proyectaron películas y cortometrajes seleccionados con el objetivo de fomentar el análisis crítico y la discusión entre los asistentes. Las proyecciones de esta edición, que se llevaron a cabo del lunes 14 al viernes 18 de octubre, incluyeron desde cortometrajes nacionales contemporáneos hasta clásicos internacionales, todos unidos bajo el eje temático de los sueños y la condición humana.
El lunes 14 de octubre, la semana de cine se inauguró con dos propuestas nacionales. A las 17:00 horas, se proyectó el cortometraje Agua corre (2023), dirigido por Natalia Audirac, una obra de seis minutos que presentó una narrativa visual y poética. A continuación, a las 18:00 horas, el público disfrutó de Es todo sobre los sueños (2024), dirigido por Juan Pablo Ruiz del Castillo. Este cortometraje, con una duración de 10 minutos, exploró el mundo onírico desde una perspectiva profundamente humana. La jornada de cortometrajes prometió ser un espacio para reflexionar sobre el cine emergente mexicano y los temas introspectivos que abordó.
El martes 15 de octubre, la feria presentó una obra emblemática del cine de ciencia ficción: Blade Runner (1982), dirigida por Ridley Scott e inspirada en la novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Este filme, que cuestiona los límites de la humanidad y la inteligencia artificial, se proyectó de 17:00 a 20:00 horas. Además, contó con un análisis especial a cargo del Club de cine “PULSO CINÉFILO”, quienes guiaron la discusión sobre la vigencia y el impacto de esta película tanto en la literatura como en el cine.
El miércoles 16 de octubre, el Teatro Hundido fue sede de la proyección de dos películas que exploraron diferentes géneros cinematográficos. La jornada comenzó a las 17:00 horas con: Va por Diego (2021), dirigida por Miguel Flatow, una película mexicana que narró una historia conmovedora sobre la amistad y la superación personal. Posteriormente, a las 18:00 horas, se proyectó el clásico del cine de terror Frankenstein (1931), dirigida por James Whale y basada en la célebre novela de Mary Shelley. Al igual que el martes, esta película fue comentada por el Club de cine “PULSO CINÉFILO”, quienes abordaron los aspectos literarios y cinematográficos de este ícono del horror.
El viernes 18 de octubre cerró el ciclo de cine con dos propuestas frescas de jóvenes cineastas mexicanos. A las 17:00 horas, el cortometraje Carta a Karla (2024), dirigido por Alba Híjar Oliva y Samuel C. Montes de Oca, abrió la jornada con una breve pero intensa reflexión sobre las relaciones personales. A las 18:00 horas, se proyectó el mediometraje El día que te conocí (2024), dirigido por Esbeín Liévano y Marco Fosado Cevallos, una obra que exploró los lazos afectivos y las casualidades del destino.
Este espacio de cine-debate en la Feria Internacional del Libro UNACH 2024 se convirtió en un crisol donde convergieron las narrativas audiovisuales y literarias, creando un diálogo que enriqueció tanto a los cinéfilos como a los lectores, y que reforzó el papel del cine como una extensión del universo literario.
Texto: Redacción Gaceta / Imágenes: FILUNACH 2024
Uno de los libros presentados en esta 11 edición de la FILUNACH fue, de la autoría de Juan Carlos Reyes Torres un texto actual que enmarca la discusión contemporánea sobre los derechos de los pueblos originarios y afromexicanos. El destacado autor y académico Juan Carlos Reyes Torres, en un diálogo profundo con la historia y el derecho, presentó su más reciente ensayo titulado Autonomía de los pueblos originarios y afromexicanos, obra que plantea una de las reformas más ambiciosas en la estructura constitucional del país en los últimos años.
La atmósfera del evento, en la que convergieron estudiantes, académicos y autoridades universitarias, fue ideal para la presentación de un volumen que invita a la reflexión sobre la historia de injusticias y marginación que han sufrido los pueblos indígenas desde la llegada de los colonizadores. El también Magistrado Federal del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa Juan Carlos Reyes Torres inició su intervención con un reconocimiento a la diversidad cultural y étnica de Chiapas, tierra donde aún resuenan los ecos de resistencia y donde la pluralidad no es un concepto abstracto, sino una realidad vivida día a día.
"Este pequeño libro", como lo calificó el autor, es en realidad una obra monumental en sus implicaciones, al abordar la última propuesta de reforma constitucional al Congreso misma que recién fue enviada el pasado 5 de febrero de 2024. Reyes Torres no solo analiza la profundidad de esta reforma, sino que además contextualiza históricamente el largo y tortuoso camino que ha recorrido México para llegar a este punto.
El autor recordó las primeras reformas que intentaron incorporar el reconocimiento a la pluriculturalidad de México, como las del presidente Carlos Salinas de Gortari en 1992. Sin embargo, subrayó que dichas reformas se quedaron cortas, al no otorgar derechos plenos a las comunidades indígenas. Fue necesario un levantamiento armado, el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994, para que la nación volteara a ver con mayor seriedad la situación de los pueblos originarios. Chiapas, como señaló Reyes Torres, se convirtió entonces en el epicentro de una lucha que no solo demandaba justicia económica, sino también un reconocimiento pleno de la autonomía y los derechos colectivos.
La presentación estuvo marcada por momentos conmovedores, como cuando se proyectó un video que ilustraba la brutalidad de la conquista española, una tragedia que, según las cifras que citó el autor, costó la vida de 24 millones de indígenas en tan solo 80 años. Este genocidio, no ha sido debidamente reconocido, y las consecuencias de esa aniquilación aún resuenan en el presente. Reyes Torres desafió las narrativas tradicionales que minimizan o romantizan la conquista, comparando las muertes indígenas con las de otros episodios históricos que, aunque igualmente trágicos, han sido objeto de mayor atención y conmemoración.
Uno de los puntos culminantes de su intervención fue cuando explicó la encomienda indiana, un sistema que sentó las bases para la explotación de los indígenas durante la colonia. Las descripciones de cómo se marcaba a los indígenas con hierros candentes para indicar que habían sido "bautizados" y pertenecían al patrimonio de los colonizadores, provocaron un estremecimiento en la audiencia. Para los pueblos originarios, como subrayó el autor, la propiedad privada era un concepto completamente ajeno. La relación sagrada que tenían con la naturaleza, donde el sol, la luna, las montañas y el agua eran sus hermanos, contrastaba radicalmente con la visión extractivista de los colonizadores. Este choque cultural, en palabras de Reyes Torres, continúa repercutiendo en el México moderno.
Pero más allá de la memoria histórica, el autor quiso centrar su mensaje en el futuro. La última reforma constitucional, según Reyes Torres, es "la más profunda que haya tocado la estructura del Estado mexicano". Este nuevo marco legal no solo reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos como sujetos de derecho público, sino que también les otorga herramientas jurídicas para autogobernarse, gestionar sus recursos y preservar su cultura y lenguas. La importancia de este reconocimiento no puede subestimarse: es un paso histórico que, de implementarse correctamente, permitirá a las comunidades decidir sobre su destino con plena autonomía.
Reyes Torres enfatizó que el verdadero reto está por venir. Las comunidades indígenas y afromexicanas deberán conocer y apropiarse de las nuevas normativas, y será fundamental el papel de instituciones como la UNACH en este proceso. El autor concluyó con una visión optimista, pero consciente de los desafíos. "Nos va a tocar ver cómo esta reforma se decanta con leyes secundarias y reglamentarias. Las comunidades tendrán derechos plenos en materia de salud, educación y política", afirmó.
En un contexto donde la lucha por los derechos de los pueblos indígenas sigue siendo una deuda histórica, esta obra no solo ofrece una guía jurídica, sino que también nos recuerda la necesidad urgente de un México más justo e inclusivo.
La obra de Juan Carlos Reyes Torres es, sin duda, una lectura obligada para quienes buscan entender y transformar la realidad de los pueblos originarios y afromexicanos. Tal como el autor lo señaló: "Si logramos que se apruebe la reforma, un México más justo e igualitario emergerá entre nosotros".
Texto: Raúl Ríos Trujillo Imágenes: Facebook: Universidad Autónoma de Chiapas